Fundada el 25 de Julio de 1931

LA CORPORACION DE REMATADORES FRENTE A LA REGULACION DE ALQUILERES

LA CRCI FRENTE A LA REGULACION DE ALQUILERES

LA CORPORACIÓN DE REMATADORES Y CORREDORES INMOBILIARIOS FRENTE A LOS PROYECTOS DE REGULACIÓN DE ALQUILERES.

 

 La CRCI fija posición sobre los diferentes proyectos de regulación de alquileres, promovidos por pretendidas asociaciones de inquilinos de escasa representatividad, que han conseguido difusión mediática, aprovechando la sensibilidad social frente al problema de vivienda.

 

Nuestra institución fundada en 1931, ha sido espectadora a lo largo de su existencia de los vaivenes del mercado inmobiliario y de algunas nefastas medidas que lo lastimaron.

 

La CRCI está obligada a pronunciarse.

 

Es necesario poner de manifiesto ante la sociedad, que quienes invierten sus ahorros aquí y no se llevan su dinero al exterior, para alquilar a los que necesitan, tienen el mérito de confiar en su país y contribuir a la solución del problema de vivienda, de quienes aquellos que no cuentan con la misma capacidad de ahorro.

 

No merecen el destrato de quienes han constituido dichas asociaciones de demagogos, de los que dicen representar a inquilinos y utilizan las necesidades ajenas para acumular poder en beneficio propio.

 

Destacamos la función social de los ahorristas que alquilan y que contribuyen verdaderamente a la solución del problema de tantos.

 

 Quienes contamos con cierta trayectoria, recordamos cuánto daño causó aquella ley de alquileres a la que nos sometieron durante 30 años, hasta que se derogó en el año 1978

 

Nefasta ley que los congeló, que prorrogó sin límite de tiempo los contratos y permitió su cesión o transferencia indefinida, con la única obligación del inquilino de abonar puntualmente los cánones y que se promulgó con el argumento del beneficio de los necesitados.

 

 Los propietarios vieron sus ahorros diezmados y la consecuencia fue el efecto contrario al demagógicamente pretendido. Se fueron retirando los inmuebles del mercado de alquileres, paulatinamente. No hubo viviendas en alquiler para satisfacer la demanda.

 

Quien quería disponer de su propiedad no podía hacerlo sino ocupada, con lo que cayeron los precios de los inmueble alquilados.

 

Al mismo tiempo, muchos de los locatarios que decidían mudarse, en lugar de desocuparlos, vendían los contratos, así como suena. Es decir que los transferían a otros, en las mismas condiciones pactadas originalmente y sólo debían comunicárselo a los propietarios, quienes nada podían hacer. O sea que percibían un valor llave, lucrando con el ahorro de quienes habían invertido sus ahorros de años.

 

 Después que se derogó en 1978, podemos recordar los ofrecimientos de pocos inmuebles en alquiler, los que se habían desocupado y a los interesados haciendo cola frente a los mismos, debido a la escasa oferta.

 

 La demagogia, siempre lleva a la decadencia y a resultados contrarios a los que presenta el demagogo como la panacea