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La importancia de las tasaciones profesionales

(Extractado de los apuntes de cátedra de la Carrera de Martilleros y Corredores de la UCA, correspondientes a la materia Tasación y Venta, a cargo de Alfredo Ezequiel Bollón, Consejero de la Corporación de Rematadores)
1. El MARTILLERO, el CORREDOR y el objeto de las TASACIONES a su cargo.

1.a El MARTILLERO o REMATADOR: 

Será martillero o rematador quien haciendo profesión de la venta pública adjudica los efectos que se le confían para su venta a la persona que interesada en su adquisición ofrece mejor precio. Si no hubiere en esa circunstancia ofertas superiores a la base o ésta hubiese sido formulada, el objeto motivo del remate debe ser adjudicado a quien aceptó la base o la formuló o a quien planteó la última oferta. 

La precedente definición deja establecido:
a) que la función del martillero o rematador es la oferta pública que ejecutará de todo cuanto se le confíe para vender,
b) que su obligación es mantener el acto hasta que tenga la certeza de que entre el público que escucha su oferta, no hay interesados en pagar más, sobre lo que en ese momento está ofreciendo.

El aumento sucesivo de ofertas en un remate se llama puja y corresponde a la disputa que se produce entre el público asistente, con el fin de resultar adjudicatario del bien rematado.

A fin de asegurar que en el acto del remate, la puja pueda ser amplia es decir que concurra el mayor número de interesados, el martillero o rematador deberá hacer una propaganda adecuada; de no ser así el acto a realizar no será convocante y en consecuencia no alcanzará los objetivos que todo oferente persigue, el de obtener el mejor precio, para cuyo logro deposita toda su confianza en el rematador al que encarga la tarea.
La propaganda deficiente o falta de convocatoria por impericia puede interpretarse como acto de deslealtad a aquella confianza.

La profesión de martillero o rematador resulta entonces de actos de compraventa.
Quien la ejerce queda colocado entre la oferta y la demanda, en igualdad de posiciones para quien pretende vender, como para quien aspira comprar.

Los actos de remate tienen dos orígenes:
a) El privado que es el aludido precedentemente, en el que el rematador actúa como auxiliar del comercio y es mandatario de quien le encomendó las operaciones
b) El judicial en el que el rematador actúa como auxiliar de la justicia, es decir es delegado del Juez y en consecuencia desempeña una función pública.

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